A hablar inglés rápido.
Ayudar a que tus hijos aprendan inglés y otros idiomas es darles una herramienta para toda la vida.
Un niño o niña que habla más de un idioma es alguien que entiende más del mundo que lo rodea y que es capaz de desarrollarse en distintos contextos con mayor confianza, empatía y seguridad.
Aprender inglés desde pequeños no solo les abre puertas académicas y profesionales, sino que también potencia su pensamiento crítico, su memoria y su creatividad.
Conoce cómo podemos contribuir al desarrollo de tu hijo en idiomas.
Un mensaje importante para ti.
Soy Daniel Licón, fundador y director de Idiomas en Serio
Como padre de tres y maestro de idiomas, quise escribir esto directo hacia ti: padre o madre que desea que su hijo hable inglés o algún otro idioma.
Mi primera experiencia como docente fue en un colegio “bilingüe” en Monterrey, enseñando inglés a niños de entre 6 y 8 años.
Fue breve, pero fue muy reveladora.
Imagina que, de entrada, me contrataron sólo por decir que hablaba inglés. Sin entrevistas ni nada.
Como no había libro ni programa de trabajo ni nada, yo podía enseñar lo que yo quisiera.
Y en mi inexperiencia, comencé a enseñar temas importantes, pero “difíciles” para los niños. Quise ver qué pasaba.
Lo que descubrí fue increíble: los niños podían aprender bien esos temas difíciles.
No solo memorizaban —razonaban, comprendían y aplicaban lo aprendido.
¿Exagero cuando digo que fue increíble? No lo creo.
La mayoría de los programas y métodos para niños subestiman completamente su capacidad.
Yo sabía que los niños necesitaban “cosas de niños”, pero decidí ir un poco más allá y los resultados fueron buenos – aprendían y se divertían. Realmente hasta los de 6 años aprendían temas y conceptos que incluso a muchos adultos les cuesta.
Hasta que, semanas después, llegaron los libros…
Y me exigieron seguir el programa, y a prisa, porque tenían que ponerse al corriente con el llenado del libro – sin importar cómo. Incluso la directora me sugirió que yo escribiera las respuestas en el pizarrón, sin enseñarles, sólo para que llenaran. Resulta que habría una auditoría y eso importaba más.
Y yo era joven e iluso, pero no tanto como para sacrificar el aprendizaje de mis alumnos. Continué con mi nuevo “programa”.
Me fui poco después. Me dolió dejar a todos esos niños que sí querían aprender, y sobre todo, que sí podían aprender.
No sé qué fue de ellos, pero ese momento marcó un antes y un después para mí.
Lo que aprendi:
Que muchas escuelas y colegios se preocupan más por la “imagen” y el marketing, que por el verdadero aprendizaje de sus alumnos. (Esto lo confirmé después en otras experiencias)
Que en la mayoría de los colegios bilingües no se enseña inglés: se simula que se enseña y se simula que aprenden.
Que los programas de idiomas para niños los subestiman gravemente.
Que los niños tienen una capacidad enorme para aprender y progresar y no tienen por qué quedarse estancados viendo lo mismo infinidad de veces.
Que es triste no aprovechar ese potencial que tienen para aprender y crecer.
Años más tarde, al parecer no aprendí la lección, y como uno quiere “lo mejor” para sus hijos, los inscribí en un colegio bilingüe.
Estuvieron ahí cerca de 5 años hasta que, por fin, me di cuenta de que lo que hacían era sólo fingir que enseñaban inglés y decidí sacarlos. Ahora hacen homeschooling, que tiene sus ventajas y desventajas, pero eso es otro tema.
Durante gran parte del tiempo, en Idiomas en Serio nos enfocamos principalmente en adultos porque con ellos ya teníamos resultados comprobados y garantizados.
Sabíamos que el mercado de inglés para niños era grande, pero como siempre, para bien o para mal, no buscamos lo económico, sino hacerlo bien como una prioridad.
Fue hasta hace no mucho tiempo que, ya con un programa más sólido, decidimos comenzar con clases para niños.
Y desde que lo hicimos, ha sido siempre con eso en mente: enseñarles bien, porque pueden aprender bien.
No subestimarlos.
Respetarlos. Y no sólo en el trato, sino reconociendo sus capacidades intelectuales.
Impulsarlos, porque sabemos hasta dónde pueden llegar si se les guía con estructura y confianza.
Los niños son niños y necesitan espacio y tiempo para jugar y expresar su creatividad y eso hacemos en cada clase.
Pero nunca olvidamos por qué están ahí: para aprender.
Si sólo quisieran jugar, irían al parque o a otros lugares. Aquí vienen a aprender inglés y otros idiomas, y de paso, aprovechan para jugar y divertirse un poco.
Somos Idiomas en Serio y no podríamos hacer otra cosa que tomarnos en serio el aprendizaje de tus hijos.
